Es más común de lo que parece: muchos adultos mayores sienten molestias, dolores o síntomas físicos y deciden no contarlo a sus hijos o familiares. Para quienes los rodean, esto puede ser desconcertante e incluso peligroso. Sin embargo, detrás de este silencio suelen existir razones emocionales profundas que merecen comprensión..


